Le entregando de mi ser: si le entregando, no se puede decir de otra manera, pues aquí sigo entregando todo de mí, hasta el último suspiro, así se ama. Así que mis mujeres me han enseñado, así se ha llenado mi jardín diferentes flores, de diferentes colores, sabores, frescuras y perfumes. Hay algunas simples y soberbias con sencillos pero volátiles pétalos que se distinguen por el sutil pero embriagador aroma que desprenden. El jardín de mis amores, mi jardín de mis perdones, el jardín de mis amaneceres, el jardín que me vio crecer y así permanecerá donde me verán yacer y me funda con el Todo. Así mis amores de cruzan, pero seré yo colibrí o seré polen. Seré ambas cosas.
Gastando el tiempo mirando tus pupilas, acariciando tu piel y amando tu desnudez como la mía. Sembrando dudas que mis besos respondían, alimentando mi locura con la tuya... No necesitaba más acostada a tu lado tu ser, ecuánime, bello, amandome. Bastaba mirar el cielo y sentirme agradecida de todo. Descubriendo demonios que compañaban la tertulia, no había copas que bastaran, ni vicio que nos agotara... Más tarde llego algo y nos dejamos ir... entre confusiones benditas y verdades que engañan nos herimos en lo profundo. Pero, ¡claro que me divertí! Llenando las mañanas de secretos contados en los sueños, y tardes de ilusiones haciendo planes... que nunca se concretaron. La mala costumbre que mermó nuestra ambición. Y descubriste que realmente te amaba para dejarte ir a conocer otros mundos, unos que yo no te podía dar. Em...
Y así empezaron a surgir las cosas entre silencios que se sentían como huracanes. Me aferro a la sinceridad de tus besos por que es mi salvación, mi libertad y mi agonía. Tú ya tienes todos mis perdones.
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